Salud del hombre
Infección urinaria en el hombre
Las infecciones urinarias se asocian sobre todo a las mujeres, y por eso muchos hombres las pasan por alto o las tratan a la ligera. Pero en el hombre tienen un matiz importante: son menos frecuentes y, justo por eso, casi nunca se consideran 'simples'. Suelen merecer una mirada más atenta para entender por qué aparecieron. Te explico los síntomas, por qué conviene estudiarlas y cuándo dejan de ser algo menor.
Qué es una infección urinaria
Es la presencia de gérmenes (casi siempre bacterias) en el aparato urinario, que normalmente debería estar libre de ellos. Puede afectar la parte baja —la vejiga y la uretra— o subir hacia los riñones, que es más serio.
En el hombre, la próstata también puede verse implicada, lo que cambia el enfoque y la duración del tratamiento. Por eso una infección urinaria masculina no se maneja exactamente igual que la de una mujer.
Los síntomas que da
Los más típicos son ardor o dolor al orinar, ganas frecuentes y urgentes de ir al baño, orinar poca cantidad cada vez y molestia en el bajo vientre. La orina puede salir turbia, con mal olor o, a veces, con un poco de sangre.
Cuando la infección sube a los riñones o afecta la próstata, suelen aparecer fiebre, escalofríos, dolor en la espalda baja o en la zona del periné, y sensación de estar realmente enfermo. Esa combinación es una señal de que no se trata de una molestia menor.
Por qué en el hombre casi nunca es 'simple'
Por la anatomía masculina, las infecciones urinarias son bastante menos comunes que en la mujer. Cuando aparecen, sobre todo si se repiten, suele haber algo detrás que conviene identificar: una próstata agrandada que dificulta vaciar la vejiga, cálculos, un estrechamiento de la uretra, diabetes u otros factores.
Por eso, más que solo apagar el incendio, interesa entender por qué se prendió. Estudiar una infección urinaria en el hombre puede destapar un problema tratable que, de paso, evita que vuelva a ocurrir.
Cómo se estudia y se trata
Lo habitual es un análisis de orina y, con frecuencia, un urocultivo, que identifica el germen y a qué antibióticos responde. Según el caso, el médico puede pedir estudios de imagen o revisar la próstata para buscar la causa de fondo.
El tratamiento suele ser con antibióticos, pero el tipo y, sobre todo, la duración dependen de dónde esté la infección: no es lo mismo la vejiga que la próstata, que suele requerir tratamientos más largos. Aquí va un punto importante: los antibióticos no se toman por cuenta propia ni se repiten los de otra vez. Usarlos mal puede no curar la infección y crear resistencias.
Cuándo es una urgencia
Conviene buscar atención pronta —y según la intensidad, urgente— si hay fiebre alta con escalofríos, dolor importante en la espalda o el costado, vómitos, sangre abundante en la orina o imposibilidad de orinar. Esos signos sugieren que la infección puede haber subido a los riñones o complicarse.
En general, cualquier hombre con síntomas de infección urinaria hace bien en consultar en lugar de esperar a que pase solo. Es la forma de tratarla bien y de descubrir, si lo hay, el motivo que la provocó.
Puntos clave
- En el hombre las infecciones urinarias son menos frecuentes y rara vez 'simples'.
- Síntomas: ardor al orinar, urgencia, orinar a menudo, molestia baja; a veces orina turbia o con sangre.
- Fiebre, escalofríos o dolor de espalda sugieren afectación de riñón o próstata.
- Conviene estudiarlas para encontrar la causa (próstata, cálculos, diabetes…).
- Los antibióticos siempre con receta: ni por cuenta propia ni repetir los de antes.
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Información educativa. No reemplaza la interpretación de tu médico, que conoce tu caso completo.