Medicina explicada

Hemorroides: qué son, cómo aliviarlas y cuándo preocuparse

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Las hemorroides son uno de esos problemas tan comunes como callados: muchísima gente las tiene en algún momento de la vida, pero la vergüenza hace que pocos lo consulten. La buena noticia es que casi siempre son benignas y se alivian bien con medidas sencillas. La importante es que el sangrado nunca debe darse por sentado como 'hemorroides' sin que un médico lo confirme. Te explico, sin rodeos, qué son, por qué aparecen, cómo sentirte mejor y cuándo conviene revisarse.

Qué son las hemorroides

Todos tenemos en la zona del ano y el recto unas almohadillas formadas por venas, que ayudan a controlar el cierre. Cuando esas venas se hinchan o se inflaman, aparecen las hemorroides. Son, en el fondo, como várices en esa zona.

Pueden ser internas, dentro del recto, donde no se ven ni suelen doler pero pueden sangrar; o externas, alrededor del ano, que se notan como un bultito y pueden picar o doler. A veces una hemorroide externa forma un coágulo y se vuelve dura y muy dolorosa de repente: es lo que se llama una hemorroide trombosada.

Por qué aparecen

El factor más común es la presión repetida en esa zona. El estreñimiento y el esfuerzo para evacuar, pasar mucho tiempo sentado en el inodoro, levantar mucho peso y la obesidad favorecen que esas venas se hinchen. Una dieta baja en fibra y beber poca agua, que endurecen las heces, están muchas veces detrás.

El embarazo es otra causa frecuente, por la presión del bebé y los cambios de la circulación, y suelen mejorar después del parto. La edad también cuenta, porque los tejidos de sostén se debilitan con el tiempo. Entender esto ayuda, porque varias de estas causas se pueden corregir.

Los síntomas

El síntoma que más asusta es el sangrado: sangre roja brillante en el papel, en la taza o cubriendo las heces, casi siempre sin dolor en el caso de las internas. También son comunes la picazón, la irritación, la sensación de bulto o de no haber terminado de evacuar, y la molestia o el dolor, sobre todo en las externas.

Aunque el sangrado por hemorroides es frecuente y benigno, aquí va una advertencia que conviene repetir: no todo sangrado por el ano es de hemorroides. Otras causas, algunas serias, pueden dar el mismo síntoma. Por eso la sangre nunca debe asumirse como 'seguro son hemorroides' sin que alguien lo revise.

Cómo aliviarlas en casa

La base del alivio y de la prevención es la misma: ablandar las heces y evitar el esfuerzo. Comer más fibra (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales), beber suficiente agua y moverse ayuda a que evacuar sea fácil y sin pujar. También conviene no pasar mucho rato sentado en el inodoro ni aguantar las ganas de ir.

Para la molestia, los baños de asiento con agua tibia varias veces al día suelen aliviar bastante, igual que mantener la zona limpia y seca. Hay cremas y supositorios de venta libre que pueden calmar los síntomas por unos días; está bien usarlos para el alivio, pero no sustituyen el cambio de hábitos ni deben usarse de forma indefinida sin consultar. Con estas medidas, muchos brotes mejoran en pocos días.

Cuándo consultar y qué puede hacer el médico

Conviene ver a un médico si el sangrado es la primera vez, si es abundante o repetido, si las molestias no mejoran con las medidas en casa, o si hay dolor intenso (como en una hemorroide trombosada). Y es especialmente importante consultar si la sangre es oscura o mezclada con las heces, si cambian tus hábitos al evacuar, si pierdes peso sin explicación o si tienes antecedentes familiares de cáncer de colon: son situaciones en las que el médico necesita descartar otras causas, no quedarse en 'son hemorroides'.

Cuando hace falta, existen tratamientos en consulta para las hemorroides que no mejoran, y procedimientos para los casos más molestos o grandes. La idea de fondo es tranquilizadora: es un problema muy común y tratable, pero el sangrado siempre merece una mirada profesional antes de darlo por inofensivo.

Puntos clave

  • Las hemorroides son venas hinchadas del ano y el recto; son muy comunes y casi siempre benignas.
  • El estreñimiento, el esfuerzo al evacuar, estar mucho sentado y el embarazo las favorecen.
  • Alivio y prevención: más fibra, más agua, no pujar y baños de asiento tibios.
  • Las cremas de venta libre calman, pero no sustituyen el cambio de hábitos.
  • El sangrado nunca debe asumirse como 'solo hemorroides': consulta para descartar otras causas.

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Información educativa. No reemplaza la interpretación de tu médico, que conoce tu caso completo.

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